Introducción
La sarcoidosis es un trastorno inflamatorio multisistémico de etiología desconocida que se caracteriza por la formación de granulomas no caseificantes que pueden afectar diferentes órganos(1,2). La tasa de afectación cardíaca por sarcoidosis es variable y oscila entre el 20% y el 75%. Los granulomas en la sarcoidosis cardíaca (SC) se pueden encontrar en cualquier parte del corazón, pero el ventrículo izquierdo, el septum interventricular y el músculo papilar son los más frecuentemente afectados(2). La prevalencia del compromiso cardíaco que se manifiesta clínicamente es ~5%, y es una de las principales causas de muerte vinculada a esta patología. Los pacientes con SC pueden comenzar con una lesión miocárdica asintomática seguida de insuficiencia cardíaca congestiva, taquiarritmia ventricular, trastornos de la conducción o muerte cardíaca súbita(3). El diagnóstico precoz de la SC es un factor clave para implementar estrategias terapéuticas para mejorar su pronóstico, las cuales comprenden desde inmunosupresores, tratamiento farmacológico para arritmias y/o insuficiencia cardíaca hasta dispositivos(3). Las Sociedades Japonesa de Sarcoidosis y de Ritmo Cardíaco(4,5) proponen múltiples criterios para su diagnóstico, sin embargo, todos ellos tienen limitaciones y carecen de una validación prospectiva. El diagnóstico de la SC es un desafío por las limitaciones de los criterios clínicos actuales y por el bajo rédito de la biopsia endomiocárdica (BEM) debido al compromiso focal y parcheado del miocardio(6). La sarcoidosis puede afectar el miocardio causando inflamación, edema y/o fibrosis, por lo cual su evaluación a través de imágenes multimodales podría ser de utilidad en la detección de todo el espectro de la enfermedad(6,7).
Las imágenes moleculares con tomografía por emisión de positrones con 18F-FDG (PET/TC) permiten identificar en forma no invasiva los granulomas con inflamación activa. En la SC, utilizamos 18F-FDG para obtener imágenes de inflamación porque la captación de este trazador se encuentra aumentada en el miocardio con alta densidad de macrófagos(8,9). Este incremento en la captación de 18F-FDG se debe a que los macrófagos presentan elevados niveles de proteínas GLUT y de hexoquinasa(10). La sensibilidad y especificidad de 18F-FDG-PET para el diagnóstico de SC es del 89% y 78%, respectivamente, utilizando como patrón oro a los criterios de la Sociedad Japonesa de Sarcoidosis(7).
El protocolo recomendado por la Sociedad Americana de Cardiología Nuclear (ASNC) y de Medicina Nuclear (SNMMI)(11,12) comprende la realización de un estudio PET/TC cardíaco con 18F-FDG en combinación con la valoración de la perfusión miocárdica en reposo. La presencia de anormalidades en la perfusión y/o captación de 18F-FDG es importante desde el punto de vista diagnóstico, pronóstico y terapéutico; por lo tanto, el uso del PET/TC con 18F-FDG en conjunto con las imágenes de perfusión se ha incorporado en múltiples algoritmos diagnósticos. Las guías de ASNC y SNMMI además recomiendan la adquisición de imágenes del cuerpo con la misma inyección de 18F-FDG que se utilizó para evaluar el miocardio, en el caso de sospecha clínica de compromiso sistémico o si no se ha realizado recientemente una evaluación extracardíaca con 18F-FDG PET/TC.
El objetivo de nuestro estudio fue evaluar el valor complementario del PET/TC cardíaco y de cuerpo en pacientes con sospecha de inflamación miocárdica por sarcoidosis.

