Discusión
La crisis carcinoide, a pesar de su baja incidencia, puede ser considerada como uno de los efectos adversos más graves durante el tratamiento de TNE. Por ello, es necesario establecer un protocolo de actuación. Tras el episodio, se ajusta la posología a 3700 MBq (100 mCi) cada 8 semanas, manteniendo el ciclo total de 4 dosis(6). Para las siguientes dosis, se instaura un protocolo en caso de reaparición desíntomas, basado en dexclorfeniramina 5-10 mg intravenosa en infusión lenta manteniendo 5 mg/6h intravenosa y ranitidina 50 mg intravenosa en infusión lenta, manteniendo 50 mg/6-8h intravenosa. En caso de broncoespasmo, se indica hidrocortisona y beclometasona o budesonida en asociación con bromuro de ipratropio.
Aunque el octreótido es uno de los tratamientos más ampliamente utilizados en la resolución de la crisis carcinoide, la falta de robustez en los ensayos clínicos realizados impide, hasta la fecha, establecer guías de práctica clínica con suficiente evidencia científica(4,7). En una revisión bibliográfica realizada en 2024, Sozio S y col. destacan la presencia de metástasis hepáticas, carga tumoral significativa y la localización del tumor en el intestino medio como principales factores de riesgo en la aparición de la crisis carcinoide(2). En nuestro caso, a pesar de que los parámetros hematológicos y bioquímicos cumplían el criterio de la ficha técnica para la administración de [177Lu] Lu-oxodotreotida(6), la presencia de metástasis hepáticas—documentadas en las pruebas de diagnóstico por imagen—pueden haber sido el factor desencadenante de la reacción adversa.

